Rojo. Amarillo. Azul.

Issac Ramírez Fotografía

Durante mucho tiempo, antes de convertirme en fotógrafo, me pareció sorprendente que durante tantos siglos, la música occidental fue construida sobre solamente 12 semitonos que componen la escala diatónica.

¿Te imaginas? Tan solo con doce notas, y existen obras maestras titánicas como la 9a sinfonía de Beethoven o la sinfonía "resurrección" de Gustav Mahler, pero solo bastan 3 colores primarios para plasmar en imágenes mundos imaginarios llenos de luz y oscuridad. 

Tres colores primarios para un universo

Tres colores nos bastan para combinarlos y obtener cualquier color que deseemos. Si en la música existieran solo tres notas, escuchariamos el mismo acorde perpetuamente, sin importar de cuántas formas trataramos de combinarlas, pero en las artes visuales así como en la fotografía, las sutilezas en los cambios de tono y de intensidad de solamente tres colores, pueden transmitir emociones similares a las que nos hace sentir una melodía hermosa o una secuencia armónica impresionista. Además, la cooperación entre el color rojo, amarillo y azul, puede brindarnos gran placer visual que siempre será como una colocina para nuestro cerebro. 

Modelo: Synthia Sepúlveda. Parque Glorieta La Normal, Guadalajada, Jalisco.

Mira a tu alrededor

Mira a tu alrededor, y te darás cuenta que todos los colores que ves están estrechamente emparentados con el rojo, el amarillo, o el azul, o al menos así parece porque en nuestra condición de seres humanos, nuestra biología nos permite procesar e interpretar un rango de luz visible con un periodo entre los 750 nm (rojo) y los 380 nm (violeta), que afortunadamente nos ayuda a mantenernos con vida día con día. 

Asomate a tu ropero. ¿Cuántos colores ves? (Además del negro, que tiene a absorber una cantidad de fotones mucho mayor que el reso) ¿Anaranjado? Ese es hijo de rojo y amarillo. ¿Verde? Ese es hjo de azul y amarillo. Sin importar en donde pongas el ojo, lo que estás viendo son fotones vibrando en rojo, amarillo, y azul. 

Así como las complejidades de la música occidental se construyen sobre una base limitada de doce semitonos, el universo visual que experimentamos a diario se fundamenta en la colaboración de solo tres colores primarios: rojo, amarillo y azul. Cuando nos detenemos a observar, podemos darnos cuenta de que todo lo que vemos es una manifestación de esta trinidad cromática, recordándonos la eficiencia y la sencillez con la que la naturaleza y el arte logran, con elementos fundamentales, conmover al ser humano.

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